AL ARO                                                  Por Héctor R. López  

...PAZKETBALL
28 de agosto 

   Los n
eutrales de la FUBB hicieron valer todo el peso de su prestigio para
obtener el voto de los clubes a favor de un ambicioso plan antiviolencia
Pazketball que fuera preparado por el flamante presidente de la Liga
Uruguaya, Pablo Martínez Kinder.
   Claro está que los clubes no se oponían en términos generales a un plan
de ese tipo, pero si a muchas de sus características, que consideraban – y
seguramente siguen considerando – demasiado costosas. En otros casos lo
estimaban impracticable, como en lo que respecta a construcciones a realizar
o en las rígidas limitaciones para el movimiento del público.
   En líneas generales el proyecto tiende a gradualmente separar las hinchadas
de los clubes, una división que empieza en la misma calle, con distintas boleterías,
sigue con los accesos separados, continúa con distintas tribunas para cada parcialidad
y se extiende hasta la construcción de dos baños.
   Además regula el movimiento del público dentro de los estadios, al prohibir el ingreso
al público a la cancha, por ejemplo para festejar, una actitud que muchas veces ha
provocado reacciones violentas, y la virtual obligatoriedad de permanecer sentados
en las tribunas.
   El programa prevé que expertos británicos entrenen a personal de los clubes para
encargarse de la seguridad interior, para lo cual además se contará con cámaras de
TV que vigilen todo el estadio.
   Por supuesto que el plan es ambicioso y a primera vista casi irrealizable.
   Tan irrealizable como sonaba en el 2003 una Liga Uruguaya que diera nueva vida al
basketball, tan irrealizable como sonaba la posibilidad de traer jugadores extranjeros,
tan irrealizable como que todas las canchas fueran techadas, y que todos los pisos
fueran flotantes.
  La tendencia clubista pareció mas inclinada al “No se Puede”, que al “¿Cómo
hacemos para que sí se pueda?”. 
   ¿Por qué Martínez elaboró este plan, apenas asumió?  En las entrevistas individuales
con cada uno de los clubes, estos plantearon como uno de las tres principales debilidades
de la Liga la “violencia en los espectáculos” y como una de las amenazas futuras el
“aumento de la violencia”.
   Hubo durante las reuniones, en que se discutió el plan, una tendencia a considerar que
la violencia proviene de un pequeño grupo de clubes, que no justifica las inversiones propuestas.
   Los parciales de algunos clubes son más violentos que otros y muchas veces
reincidentes, pero son pocos los que pueden considerarse libres de la amenaza de ese virus.
    Un dirigente nos confesaba la otra noche que ha visto con sorpresa como ex parciales de
un equipo severamente sancionado el año pasado han comenzado a acercarse a
su institución.
   Es que se podrá sancionar a los clubes, pero qué hacer con esos que buscan la violencia
por la violencia en si misma y que no tendrán mayor problema en cambiar de colores preferidos.
   El plan Pazketball de la Liga tiene muchas medidas restrictivas, pero le falta  educación de
las hinchadas. O sea crear las hinchadas del futuro.
   Ya se...no se puede.


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